Mi último dia






   El titulo de esta entrada, viene hoy a determinar mi conducta cotidiana. ¡Que bello es vivir!.
Esto de vivir cada día como si fuera el último, constituye en sí mismo todo un reto y una proeza genial si de verdad se siente durante las horas del mismo.
Cada día nos amanece nuevo y cada nuevo  comienzo nos presenta unas nuevas oportunidades.
¿Pero es posible mantener esta dinámica actitud durante las horas siguientes?.
Aquí es donde comienza a tomar cuerpo este escrito, que tienes delante querido lector. 
Es verdad que hoy en pleno siglo XXI esta pregunta nos parece tonta y la respuesta es bien sencilla. ¡voy al trabajo! ¿verdad? Al menos para la mayoría, pues en el día de hoy cada uno se gana las habichuelas con un trabajo ¿no? pues el mundo moderno así lo exige con su manera de existir y de ser.
Salvo aquellos que por una situación particular se dedican a la contemplación y a la oración. Estos estan más cerca de conseguirlo debido al apartamiento de la gran masa.

Y a lo que sigue. Ha llegado a presentarse ante nosotros, la realidad de que hoy por hoy, somos como una especie de herramienta para el mundo, donde cada uno de nosotros tiene o debe de encajar en este "Gran Teatro" en alguna actividad. 
Se ha convertido el mundo nuestro, en una carrera estúpida y loca vida, donde siempre tenemos algo que hacer sin parar. La máquinaria no hay quien la pare, siendo imposible bajarse de nuestras actividades y es por ello que el mundo termina siendo lo que és, un torbellino de quehaceres, porque así lo hemos diseñado con nuestro obrar. 
Bajarse es imposible, porque va a una velocidad de vértigo cada dia y por ende, ni siquiera en vacaciones solemos paramos ni un segundo. 
Hasta en los tiempos de descanso, seguimos trabajando sin parar, aunque de otra manera, ya bien sea de una manera recreativa o de sueño. Aparentemente parece que en algo nos paramos cuando dormimos, aunque yo no diría que fuese así, pues parece ser que soñamos y no paramos de pensar cuando cerramos los ojos.
¿Adónde quiero ir a parar con esto? 
En primer lugar, estar haciendo lo que tenemos que hacer, está bien y es normal para nuestra supervivencia, porque todos contribuimos al plan de la humanidad y a su desarrollo material, allá donde a cada uno nos toca. 
Durante los quehaceres cotidianos, si estamos a gusto o nó, depende del tipo de trabajo que desarrollemos. Si nos gusta lo que hacemos pues es ya un punto a nuestro favor y la vida nos será más llevadera y liviana, aunque hasta los trabajos que nos agradan más, terminan por parecernos rutinarios alguna vez y es que en el fondo nos preguntamos muy a menudo si no podría ser de otra manera el modo que tenemos de ganarnos el pan cotidiano. 

¿Cómo hemos llegado a esta forma de vida, en donde prima por todas partes el dinero? Mirando bien nuestro entorno, queda lejos  eso de compartir con los demás los bienes, pues hemos llegado a un estado de sociedad que, en el fondo cada uno se las ingenia para tener más que el vecino, pues hay un miedo evidente de que no se puede pasar sin el dinero y esto es lo que nos tiene bien atado. 
El axioma de "vales lo que tienes" está muy difundido y es por eso que siempre andamos buscando tener más riquezas. Los que más tienen, más quieren y ponen los medios necesarios para hacer crecer sus ingresos, especialmente con la propaganda. 
Los que más  necesitan son los que menos tienen y para conseguir algo ponen sus fuerzas a cambio de un dinero. Y aquí es donde quería llegar, ¿hasta donde estaría dispuesto a llegar para conseguir monedas? Cada uno se puede responder a sí mismo.  Si alguien me dijera que hoy es "mi último día" ¿iría hoy a mi trabajo cotidiano? 
Esta es la pregunta de hoy, pero que la solemos dejar para mañana siempre, pues hay como una huida hacia esa pregunta. Esa pregunta está muy relacionada con el juicio final y la verdad es que "ese tema"  es tabú para muchos de nosotros. Casi no se menciona pues parece que aún no nos toca a nosotros. 
Entonces quiero decir aquí que, si me pongo delante de mí esta pregunta y la hago carne en mi, tomando conciencia de ello, me puede suceder dos cosas distintas, o que me deprima  o me aliente, dos Estados de ánimo que ya conozco de sobra a lo largo de mis días de vida y a los cuales les ha aplicado la vida una respuesta adecuada.
De ambas he salido siempre adelante, gracias a Dios  ¿Esto quiere decir que no importa preguntarse sobre ello?.Que cada uno se responda.  Por mi parte, exactamente lo que quiero decir, es que se trata de una pregunta que no tiene una sola respuesta y que mi experiencia es que, después de cada día último, le sigue sin ninguna duda el siguiente, así hasta que Dios quiera. 
Que nos sorprenda estando ocupado, es lo mejor.

Querido lector, que tengas muchos y buenos  "últimos días".

Comentarios

  1. Llegará el día que se viva sin pensar en el dinero. Ese día se acabara el mundo que hoy nos tiene exclavizado y comenzará la verdadera vida.

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