El encuentro

Habían pasado los tres días aciagos y terribles, los fuegos ya habían cesado, las lluvias habían ayudado a refrescar las veredas. Algún que otro temblor se hacía presente de vez en cuando a modo de réplicas continuas, pero ya no abrían grietas en los caminos y los refugiados de los sótanos comenzaban a salir afuera intentando averiguar como estaba todo.

Habían algunos pájaros que se atrevian a volar a pesar de las humaredas y oscuridades. No se dejaban ver los animales pues estaban ocultos y permanecian algo asustados todavia. Tambien los hombres estaban ocultados en las cuevas de las montañas, como los setenta y tres supervivientes de esta historia.

Por fín se dejaron de oír los tremendos ruidos que venían del exterior y decidieron aventurarse con salir. Estas cuevas de las montañas eran las únicas que resistieron los duros embates finales de los días trágicos pasados, peor suerte corrieron las grutas de los llanos, pues la mayor parte de elllas acabaron inundadas por las aguas sucias. Este grupo pudo salvarse porque eligieron las alturas a sabiendas y con algunas bolsas grandes de agua y copiosas cantidades de vegetales, se la guardaron para comida mientras permanecían al abrigo del fondo de la caverna.

De alguna manera, los ancianos sabían que al menos tres días completos sino más, tendrían que permanecer encerrados en la dicha gruta. Ya con anterioridad la habían preparado para que les fuera más fácil el largo abrigo . Habria que pensar en los niños y sus madres de los que allí estaban.

Zharten, uno de los más mayores de los que salían de ella, comenzó a hablar al grupo allí presentes, alentandoles para llenarlos de valor. Casi todos los que se salvaron vivian en el pueblo Alto del Pájaro y al estar cerca la cueva decidieron bajar a esa hondura profunda dos días antes.

En total estuvieron seis días sin abrir la entrada que habían tapado con piedras y arbustos para no dejar entrar los humos de los fuegos.

¡¡Hermanos, ha llegado la hora de salir al exterior y comprobar lo que ha acontecido afuera. Salgamos ahora!!.

Los primeros desacuerdos

Las primeras bocanadas de aire le hicieron toser a más de uno, e incluso otros vomitaron, pero lo peor era que la desazón les inundó el alma porque no era nada bello lo que vieron ladera abajo.

Apenas se dibujaban los valles, pues colina abajo sutiles neblinas de vapor recorrían las laderas buscando las alturas.

Ya se habían apagado la mayoría de los incendios que habían asolado gran parte del planeta durante dos años y medio, cuando cayeron los pedazos de la Luna que ahora eran dos y más cerca de la Tierra, pues se habian separado al colisionar con la antigua Luna aquel funesto meteorito que asoló las cercanías y la vida en la Tierra durante varias semanas y que acabo destrozando el satélite lunar.

Desde entonces se sucedieron grandes calamidades sobre la superficie del planeta. Grandes maremotos y levantamientos de grandes bloques de Tierra se sucedieron muy seguidos, apenas se retiraron las aguas de una parte del continente que aparecían otros inundados por enormes volúmenes de agua y la gente desaparecía bajo ellas. Esos tristes recuerdos eran compartidos por todo el grupo, que ahora oteaban el valle que se vislumbraba allá abajo.

Zhilan levantando la voz dijo. ¡Hermanos es conveniente que descendamos a la aldea para ver si queda alguien y poder ayudarles!

Todos asintieron y comenzaron a descender de la montaña, ladera abajo con mucho cuidado pues apenas las sendas se podían ver bien por las humaredas.

Calcinadas estaban las arboledas y el paisaje dantesco, pues el verde de antaño había desaparecido y un gris entristecido llenaba de pena el espíritu de todos. Más había alegría a pesar de todo, pues de antemano las oraciones comunitarias habían preparado el ánimo de todos para lo venidero.

Arhis y Ayal se adelantaron un trecho con el cometido de explorar las granjas, para ver si podían ponerlas en funcionamiento ya que necesitarían muy pronto víveres para coger fuerzas necesarias para afrontar los trabajos.

Pasaron junto a caminos difíciles y esquivando las grietas que encontraban en su camino. Cuando habían pasado casi dos horas, se aproximaron a unas desastrosas construciones que antaño habían sido los edificios dedicados a la agricultura.

Una vez pasado el umbral los ánimos se vinieron arriba, pues se veían zonas verdosas en gran parte de las llanuras interiores. Algunas frutas estaban en su mejor momento e inmediatamente se pusieron a recogerlas cargando las en las vagonetas que se mantenían en pié a pesar de todo.

Los techos que se elevaban algunos metros sobre la superficie, en su mayor parte se encontraban en buen estado, salvo algunos que caidos en algunos lugares podrían servir todavía como invernaderos si se ponían a repararlos. El material con el que estaban hechos les hizo casi indestructibles a pesar de la caida de más de cinco metros de altura.

Localizaron la central de comunicaciones y se alegraron de sobremanera pues estaban activas todavia. Las pilas que alimentaban de energía toda la granja se mantenían casi al completo pues los techos aún cumplían la tarea fotoeléctrica de carga energética solar. Sin duda la luz del sol, aunque ensombrecida habían realizado bien la fotosintesis en las numerosas placas insolares.

Lo primero que hicieron ambos, fue contáctar con el grupo para transmitirles la buena nueva y al menos comunicarles que la subsistencia alimentaria estaba resuelta para mucho tiempo y esto lo llevaron a cabo a través del video sonido que, curiosamente funcionaba todabia.

Al otro lado, Zhilan que había encontrado la base de comunicaciones del poblado estaba a la espera de recibir señales y cuando la voz de Ayal inundó la sala con las buenas noticias, un canto de alegría salio de su garganta.

En pocas horas todo el grupo respiraban tranquilos, pues la buena noticia del encuentro de los víveres eran ya conocidas por todos.

Y es que, los estómagos reclamaban de lo suyo, cosa natural pues hay que alimentarse para poder caminar. Todos se encontraban dichosos no ya por los alimentos, sino por los resultados positivos en medio de tanto caos.

Llegó el día de descanso y se prepararon para la santificada fiesta del Sábado, pues eran herederos de la Promesa de Abraham.

En este grupo se encontraban algunos herederos de los cristianos y musulmanes, religiones tiempo atrás en diferencias de credo, pero ahora hermanados como hijos de la Alianza. Dejaron los quehaceres y se agruparon todos en círculo alrededor y a la sombra de una gran encina.

Y comenzó la alegre reunión. 

Era necesario este dia, pues se celebra el día de acción de gracias, fiesta tan arraigada en la humanidad desde muy antiguo que volvía a recordarse la venida del Hijo de Dios y del hombre. El ejemplo del Verdadero Hombre en la Tierra, Cristos Jesus.




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